¿Quieres cambiar el planeta? ¿Estás asfixiado de calor?

Pues no te vuelvas loco en las rebajas. La industria textil es la segunda más contaminante del planeta.

Por fin la moda y el medio ambiente, se dan la mano. Parece que a pocas horas de que empiecen las rebajas, ya nos vamos concienciando todos con que esto es un claro ejemplo del consumismo desmesurado y de la compra masiva de productos de baja calidad. Sí, por fin ya nos va sonando a todos el concepto de el “Slow Fashion”. Lo leemos en las revistas, lo escuchamos en la radio y lo vemos en los blogs. El Slow Fashion ya no es un pensamiento utópico con el que soñábamos algunos. Es una realidad, una nueva tendencia de moda que ha llegado para quedarse y para ayudar a preservar nuestro planeta.

¿Os sorprende que haya llegado esta ola de calor? El planeta nos estaba enviando señales desde hacía años. En el año 2017, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron un 4,4% en España con respecto a 2016, el mayor aumento registrado desde el año 2002. Y no solo eso, 2017 también fue el año en el que se registraron las temperaturas más altas del país, así como el mayor aumento del nivel del mar y mayor calentamiento del mismo.


El cambio climático estaba dejando de ser esa amenaza que asomaba a lo lejos, se convertía en una realidad que nos afectaba a todos y que estaba provocando que nuestro día a día poco a poco fuera cambiando. Días más calurosos, veranos insoportables en el interior y una mayor mortalidad a causa de la contaminación atmosférica que conseguimos con nuestra rutina diaria y la actividad de numerosos sectores. (Por no hablar de la cantidad de especies en extinción.) 

La industria textil es la segunda más contaminante del planeta, y estamos a escasas horas de que empiecen las afamadas rebajas en todos los negocios que más repercuten en nuestra naturaleza. Sí, sí, Zara, H&M, Mango, Nike, Abercrombie, Adidas y todas las firmas baratas que seguro visitareis en estos días, contribuyen a destrozar nuestro mundo de una manera alarmante y desorbitada.  

Yo no digo que no compréis nada. No. Soy la primera que voy a recurrir a las rebajas para comprar algunos básicos que le faltan a mi armario. Lo que sí que digo es que consumamos todos con mucha cabeza. ¡Con conciencia!

Yo antes era de las que me volvía loca comprando camisetas de 3Euros que luego no me ponía en la vida. Ahora, soy consciente de que esa camiseta consume más de mil litros de agua para su fabricación, ¡Mil litros de agua! ¿Sabéis la cantidad de personas que no tienen agua en nuestro planeta? ¿Sabéis la cantidad de animales que mueren en Africa deshidratados? 

Lo único que me consuela es saber que no soy la única que esta pensando en esto a la hora de reciclar, y de consumir con medida todas estas firmas. Creo sinceramente que por fin, ¡La concienciación ha llegado! Llegó cuando la sombra de este fantasma se posó sobre nosotros el año pasado con terremotos, sequías y temperaturas inaguantables. Fue entonces, cuando los cambios en los hábitos de consumo se empezaron a volver  patentes, dejando claro que la sociedad sabía qué pasaba y estaba dispuesta a cambiar la situación. ¡Bravo por nosotros!

Yo me siento muy orgullosa de haber realizado este cambio. Y apostar por la moda sostenible y ecológica. Compro prendas increíbles de segunda mano de diseñadores de antaño que tejían a mano. Apuesto por creadores jóvenes y por piezas atemporales fabulosas. Me alegra pensar que el movimiento Slow Fashion sonaba lejano para todos hacía años. Pero las cosas han cambiado:  “Moda sostenible, moda ética o moda Slow”, eran los nombres con los que se conocía a esa corriente de diseño en el campo del textil que abogaba por la sostenibilidad. Sus primeras menciones aparecieron de hecho en el año 2007, cuando Vogue habló de ella largo y tendido para citarla no como algo pasajero, sino como algo con el potencial de convertirse en el estándar de cara al futuro.

Una tendencia que, antaño, era considerada como parte de las corrientes más “hippies”, sobre todo por los diseños elaborados y el target de público perseguido. No obstante, con el paso de los años, su masificación ha ido a más, provocando que diseñadores de toda clase se acerquen a esta corriente para sumarse a ella y elaborar todo tipo de ropajes. Ya no es solo cosa de un sector determinado, es de todos, como el problema climático que tenemos.

Doce años conforman el plazo que tenemos por delante para poder revertir la negativa situación climática en la que nos encontramos. Un plazo de tiempo que está poniendo a todas las empresas a buscar alternativas a sus métodos habituales, a los países a establecer nuevos protocolos de cambio y al mundo de la moda a abogar por la sostenibilidad, sin renunciar al estilo. ¿Quieres participar? ¡No te vuelvas loco en las rebajas! ¡Compra poco y solamente lo que necesites! 


Lo que le estamos haciendo a nuestro mundo es una situación que afecta a compañías y a consumidores, que nos obliga a todos a poner de nuestra parte si queremos conservar el planeta en el que vivimos y no dañar gravemente a su flora, su fauna y, finalmente, a nosotros mismos. Hacerse con prendas de ropa Slow Fashion es un comienzo perfecto para este cambio que tanto necesitábamos.

Así que, ¿Te animas? ¿Te unes al movimiento de moda lenta?

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