Mi historia

Nunca me ha gustado redactar mi biografía. Cada vez que termino una novela, me pasa lo mismo. Me escribe mi editora: “Ana, nos tienes que mandar la biografía” abro un documento en blanco y me quedo ahí, parada, durante un rato, observándolo. ¡Qué difícil me ha parecido siempre!  

Hoy vuelvo a escribir mi historia, esta vez es para mi nueva web. Estoy aquí sentada en una playa paradisíaca. Voy descalza. No sé si será relevante o no. Pero a mí, un poco, sí que me lo parece. Miro al horizonte y respiro mar. Se escucha el sonido de las olas y el zarandeo de las palmeras que se mezcla con los cuervos. Pienso en escribir lo típico que todo el mundo escribe: Me llamo Ana Hernández Sarriá, nací en 1988. Estudié Diseño de moda en Madrid y viví ocho años en Nueva York. Allí trabajé en varias empresas de lujo. Publiqué mis dos primeras novelas. Volví a Madrid, trabajé en Loewe, cuando me aburrí, abrí un restaurante en el corazón de la ciudad que me recordaba a Manhattan. Publiqué mi primer libro de relatos entre el ruido de los platos y los clientes. Y, como no era feliz, o no encontraba lo que para mí, es la felicidad, me fui a vivir sola a Las Maldivas.

Allí me pilló la pandemia. Escribí la tercera novela que titulé “Entre Azules”. No hay más que ver las fotos de esta página web para corroborar que escribí ese manuscrito entre todas las tonalidades de azules que mis ojos habían visto jamás. Mi amiga Marta Vázquez, que confía más en mí que yo misma, me animó a abrir viajes alrededor de los escenarios de la novela. “No va a querer venir nadie Marti…” le dije. Y esta semana, mientras preparaba esta web, he cerrado el año con más de 500 personas que vienen a vivir la aventura.”

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Podría cerrar aquí la biografía, pero mientras escribo estas líneas me viene todo el rato a la cabeza un imán que me compré el primer día que aterricé en Nueva York. Hace ya más de doce años… Es blanco y en letras negras finas dice: 


“Go confidently in the direction of your dreams. Live the life you have always imagined.” 
Me doy cuenta que esa frase ha estado en mi nevera de Manhattan, de Madrid y de Maldivas. Y, como os podéis imaginar, es de las frases que más veces he leído en mi vida. (Visito la nevera muy a menudo y he trabajado muchas veces desde casa.)

 

 “Ve con seguridad siempre en la dirección de tus sueños. Crea la vida que siempre habías imaginado.” 
Hoy no tenía pensado contar esto por aquí. Pero miro al horizonte y veo el mar. Y muevo los pies sintiendo la arena entre mis dedos. Estoy escribiendo estas líneas porque he montado finalmente mi empresa. Una pequeña compañía para que todos mis lectores viajen conmigo a conocer a los personajes y los escenarios de los manuscritos. ¿No parece un sueño? ¿No es la vida que siempre había imaginado? Esta mañana he nadado con tiburones tigre y ahora, tengo una reunión para planear el calendario de destinos del año que viene. Sri Lanka, Polinesia Francesa, Baja California… Vuelvo a mirar el azul y no puedo evitar emocionarme un poco. Pero es que quizás, mi biografía es esto. Son los sueños. Las emociones. Las ganas de reinventarme. El no haberme rendido nunca. El haber dado tumbos por oficinas, restaurantes y grandes ciudades hasta estar aquí. En esta increíble playa. 

 

Mañana vuelo a casa y de verdad que tengo muchas ganas de ir a mi nevera y ver ahí, donde siempre, ese pequeño Imán. La abriré, cogeré una cerveza bien fría y brindaré por mí. Que como gracias a la pandemia ya no tengo abuela, ni madre, me puedo dar el lujo de brindar por mí. Por mis ganas. Por la paliza que me he pegado en estos primeros meses. Por vosotros. Los lectores. Los viajeros. Por los mensajes de cariño. Por los bailes y los delfines.  Pero sobre todo, por los sueños.
Que no nos falten nunca y que sean siempre el sitio al que querer ir. Todo por lo que luchar. 

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